Muchos propietarios de suelos porcelánicos tienen la sensación de que el suelo nunca queda realmente limpio, a pesar de fregarlo con frecuencia. La superficie puede presentar un aspecto apagado o acumular suciedad que reaparece poco después de la limpieza. Esta sensación genera frustración, ya que el suelo parece sucio incluso poco después de haber sido limpiado.
En la mayoría de los casos, este problema se debe a la suciedad incrustada en el microrelieve del porcelánico, especialmente en suelos técnicos o con acabados muy rugosos. Aunque una limpieza profunda permite eliminar esta suciedad, si la textura del suelo es excesiva, el problema puede volver a aparecer con el uso diario. Esto hace que muchos usuarios sientan que el suelo “no se deja limpiar”, cuando en realidad el problema está en la textura del pavimento y no en la limpieza realizada.