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Suelos porcelanicos

Tratamiento profesional de suelos porcelánicos

Soluciones técnicas adaptadas a cada tipo de porcelánico

Recuperamos el aspecto original de tu suelo

Tratamientos profesionales para suelos porcelánicos

Resistentes, técnicos y con necesidades específicas

Los suelos porcelánicos son pavimentos de alta resistencia y baja absorción, muy utilizados en viviendas y espacios comerciales. Aun así, con el uso diario y una limpieza inadecuada pueden aparecer problemas como suciedad incrustada, manchas persistentes, velos de obra, deterioro de juntas o cambios en el comportamiento superficial del pavimento.
En Entresuelos realizamos tratamientos profesionales para suelos porcelánicos, adaptando los procesos de limpieza y mantenimiento al tipo de acabado, al uso del espacio y al estado real del suelo.

Problemas habituales en suelos porcelánicos

Identificamos el origen antes de aplicar cualquier solución

Suelos porcelánicos resbaladizos

Riesgo de caídas por falta de agarre en seco o mojado

Muchos propietarios de suelos porcelánicos nos contactan porque sienten que su pavimento es peligroso al caminar, sobre todo cuando está mojado. La inseguridad aparece en el día a día: miedo a resbalar, a que alguien se caiga y la sensación de haber elegido mal el suelo.

En estos casos, lo habitual es pensar que el porcelánico “es así” y que no existe una solución real sin sustituirlo. Sin embargo, la mayoría de las veces no se trata de un defecto del material, sino de un comportamiento inadecuado del suelo respecto al deslizamiento.

Mediante una evaluación técnica previa y un tratamiento específico, es posible regular el nivel de agarre del porcelánico, mejorando la seguridad tanto en seco como en mojado, sin dañar ni alterar el pavimento existente.


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Exceso de fricción en suelos porcelánicos

Superficies muy rugosas que dificultan la limpieza y el uso diario

Muchos suelos porcelánicos, especialmente los antideslizantes o con acabados muy rugosos, generan problemas en el uso diario. La suciedad se incrusta con facilidad, la limpieza resulta poco eficaz y el suelo nunca llega a verse realmente limpio, aunque se friegue con frecuencia.

Además, este exceso de fricción provoca sensación de “arrastre” al caminar o al mover mobiliario, haciendo que el pavimento resulte incómodo de usar y difícil de mantener.

En la mayoría de los casos, el problema no es la suciedad en sí, sino una textura excesivamente rugosa. En Entresuelos analizamos cada superficie y aplicamos tratamientos técnicos específicos para regular el comportamiento del suelo, mejorando su limpieza y su uso diario sin comprometer la seguridad.


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Manchas que no se quitan en suelos porcelánicos

Cuando el suelo parece tener manchas permanentes

Muchas personas nos contactan porque creen que su suelo porcelánico tiene manchas permanentes que no desaparecen con la limpieza habitual. Estas manchas suelen presentarse como cercos, diferencias de tono o zonas apagadas que parecen irreversibles, incluso en suelos relativamente nuevos.

En la mayoría de los casos, este problema no se debe a un daño del porcelánico, sino a la creación de una pátina superficial provocada por el uso continuado de productos de limpieza inadecuados, especialmente aquellos que contienen ceras o abrillantadores. Esta pátina crea una falsa sensación de mancha permanente y altera el aspecto original del suelo porcelánico, haciendo que parezca deteriorado cuando en realidad no lo está.

Para confirmar el origen del problema, realizamos una comprobación sencilla y muy visual: ponemos una baldosa sin colocar sobre el suelo ya colocado. Esta prueba permite comprobar de forma inmediata la diferencia real de aspecto, demostrando que la mancha no está en el material, sino en la capa superficial acumulada.

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Velo cementoso en suelos porcelánicos

Aspecto blanquecino y apagado tras una obra o reforma

Tras una obra o reforma es habitual que el suelo porcelánico presente un aspecto blanquecino, apagado o con restos visibles que no desaparecen con la limpieza convencional. Muchos usuarios piensan que el suelo ha quedado dañado o que el porcelánico ha perdido su acabado original de forma permanente.

En la mayoría de los casos, este problema se debe a la presencia de restos de cemento, mortero o lechadas que quedan adheridos a la superficie del pavimento, formando lo que se conoce como velo cementoso. Esta situación genera mucha frustración, ya que el suelo parece sucio o deteriorado incluso después de haber sido limpiado varias veces.

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Suciedad incrustada en suelos porcelánicos

El suelo no queda limpio aunque se friegue con frecuencia

Muchos propietarios de suelos porcelánicos tienen la sensación de que el suelo nunca queda realmente limpio, a pesar de fregarlo con frecuencia. La superficie puede presentar un aspecto apagado o acumular suciedad que reaparece poco después de la limpieza. Esta sensación genera frustración, ya que el suelo parece sucio incluso poco después de haber sido limpiado.

En la mayoría de los casos, este problema se debe a la suciedad incrustada en el microrelieve del porcelánico, especialmente en suelos técnicos o con acabados muy rugosos. Aunque una limpieza profunda permite eliminar esta suciedad, si la textura del suelo es excesiva, el problema puede volver a aparecer con el uso diario. Esto hace que muchos usuarios sientan que el suelo “no se deja limpiar”, cuando en realidad el problema está en la textura del pavimento y no en la limpieza realizada.

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Arañazos visibles en suelos porcelánicos

Cuando el suelo parece deteriorado aunque esté en buen estado

Muchos propietarios se alarman al ver rayas, marcas y zonas apagadas en su suelo porcelánico, especialmente en pavimentos pulidos o con acabado brillo. A simple vista, estos arañazos hacen pensar que el suelo está dañado de forma irreversible o que ha perdido calidad con muy poco uso.

En la mayoría de los casos, estos defectos no afectan al material en sí, sino a la superficie del acabado, donde pequeñas abrasiones, el tránsito diario o una limpieza inadecuada hacen que los arañazos se vuelvan visibles a contraluz. La visibilidad de estos arañazos depende mucho de la luz, el ángulo de visión y el tipo de acabado del porcelánico.

En Entresuelos realizamos una evaluación previa para determinar si estas marcas pueden mejorarse visualmente, evitando soluciones drásticas y ayudando al cliente a entender el verdadero estado de su pavimento.

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Pérdida de brillo en suelos porcelánicos

El desgaste y los productos inadecuados apagan el acabado original

La pérdida de brillo en suelos porcelánicos es un problema muy habitual tanto en viviendas como en espacios comerciales. El uso diario, el tránsito continuo y, sobre todo, la limpieza con productos inadecuados provocan que el suelo vaya perdiendo su acabado original, adquiriendo un aspecto apagado, mate y sin vida.

Aunque el porcelánico es un material muy resistente, su superficie puede deteriorarse a nivel estético, haciendo que el pavimento parezca envejecido o mal cuidado, incluso cuando está limpio. Este problema afecta directamente a la imagen del espacio y suele generar frustración al no conseguir resultados visibles con limpiezas convencionales.

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Consejos para el cuidado del suelo porcelánico

Buenas prácticas para conservar su aspecto y funcionalidad

Uno de los errores más frecuentes en la limpieza de los suelos porcelánicos es mezclar distintos productos de limpieza, ya sea en el cubo, aplicándolos de forma consecutiva o alternándolos sin un aclarado previo. Esta práctica, aunque muy común, puede provocar reacciones químicas no deseadas, residuos difíciles de eliminar y un deterioro progresivo del aspecto del suelo.

La mezcla de productos puede generar:

  • Velos y cercos persistentes

  • Superficies pegajosas que atraen más suciedad

  • Cambios de tono o manchas irregulares

  • Pérdida del acabado original del porcelánico

Además, algunos productos pueden neutralizarse entre sí, haciendo que ninguno limpie correctamente, o incluso fijar la suciedad en lugar de eliminarla.

Para evitar estos problemas, lo más recomendable es:

  • Utilizar un solo producto adecuado para cada tipo de limpieza

  • No aplicar un producto nuevo sin aclarar previamente el suelo

  • Evitar combinaciones “caseras” pensando que aumentarán la eficacia

  • Apostar por productos específicos según el tipo de suciedad

Cuando se identifica correctamente el problema (limpieza habitual, grasa, residuos cementosos, etc.) y se emplea el producto adecuado en cada caso, el suelo porcelánico se mantiene limpio, uniforme y sin residuos, evitando errores que a medio plazo obligan a limpiezas más agresivas o intervenciones profesionales.

Las juntas son una de las zonas donde más fácilmente se acumula la suciedad en los suelos porcelánicos. Con el paso del tiempo, es habitual que aparezcan manchas de grasa, restos de detergente o suciedad incrustada, que oscurecen el rejuntado y afean el aspecto general del pavimento.

Cuando las manchas son grasas o suciedad acumulada, la limpieza debe realizarse con un desengrasante específico, capaz de eliminar los residuos sin dañar el material. En estos casos, utilizamos Deep Degreaser, un producto formulado para eliminar grasa y suciedad persistente en juntas, respetando el suelo porcelánico y facilitando la recuperación del color original del rejuntado.

Si, por el contrario, las juntas presentan restos de cemento, mortero o residuos de obra, es imprescindible utilizar un limpiador específico para residuos cementosos. Para ello, empleamos Cement Remover, diseñado para disolver este tipo de restos sin deteriorar ni el porcelánico ni las juntas, siempre aplicado siguiendo las indicaciones de uso y con un aclarado abundante.

Identificar correctamente el tipo de mancha es clave para no cometer errores habituales, como usar productos inadecuados que fijan la suciedad o deterioran las juntas. Una limpieza correcta permite mantener el suelo porcelánico uniforme, higiénico y en buen estado durante más tiempo.


Tras la instalación de un suelo porcelánico es muy habitual la aparición del llamado velo cementoso, una fina película blanquecina causada por restos de cemento, mortero o material de rejuntado. Este residuo puede apagar el color, eliminar el brillo natural del porcelánico y dar al suelo un aspecto sucio incluso siendo nuevo.

Un error frecuente es intentar eliminar el velo cementoso con detergentes domésticos o productos con cera, que no solo no lo eliminan, sino que pueden fijar aún más los restos sobre la superficie. Para una limpieza eficaz y segura es imprescindible utilizar un limpiador específico post‑obra, formulado para disolver residuos cementosos sin dañar el pavimento.

En este tipo de limpiezas recomendamos el uso de Cement Remover, un producto diseñado para la eliminación controlada del velo cementoso en suelos porcelánicos. Su formulación permite actuar sobre los restos de cemento respetando la superficie del material, siempre que se utilice siguiendo las indicaciones: dilución correcta, tiempo de actuación limitado y aclarado abundante con agua limpia.

Eliminar el velo cementoso de forma adecuada es un paso fundamental para recuperar el aspecto original del suelo, evitar desgastes innecesarios y dejar el porcelánico preparado para su mantenimiento habitual con detergentes neutros.

Uno de los errores más habituales en el mantenimiento de los suelos porcelánicos es el uso de productos de limpieza que contienen ceras o abrillantadores. Aunque a corto plazo pueden aportar brillo, estos productos crean una pátina superficial que se va acumulando con el tiempo.

Esta película provoca varios problemas:

  • El suelo pierde su aspecto natural y se ve apagado o “velado”.

  • Aparecen marcas, huellas y zonas irregulares.

  • Se facilita la acumulación de suciedad, haciendo que el suelo se ensucie antes.

  • En ambientes húmedos, la pátina puede volverse resbaladiza.

Para una limpieza correcta y segura, siempre deben utilizarse detergentes neutros, formulados específicamente para suelos porcelánicos, que limpien en profundidad sin dejar residuos ni alterar el acabado original del material.

En nuestra experiencia profesional, recomendamos el uso de Floor Cleaner, un detergente neutro especialmente diseñado para la limpieza habitual de suelos porcelánicos.
Su fórmula elimina la suciedad diaria sin crear capas, no contiene ceras y respeta completamente el acabado del suelo, manteniéndolo limpio, uniforme y sin velos.

El uso de agua caliente en la limpieza de los suelos porcelánicos es un factor clave para mejorar la eficacia del mantenimiento diario y evitar la acumulación de residuos. A diferencia del agua fría, el agua caliente ayuda a disolver mejor la grasa, restos orgánicos y suciedad adherida, facilitando su eliminación sin necesidad de productos agresivos.

En cocinas, zonas de paso intenso o suelos porcelánicos con acabado mate o estructurado, la limpieza con agua caliente permite que el detergente neutro actúe de forma más eficiente, reduciendo el riesgo de velos, cercos o marcas tras el secado. Además, mejora el aclarado y evita que queden restos de producto sobre la superficie.

Es importante destacar que el porcelánico soporta perfectamente el uso de agua caliente, siempre que no se someta a choques térmicos extremos. Por ello, se recomienda utilizar agua caliente templada junto con un detergente específico para suelos porcelánicos, aplicando la cantidad justa de producto y aclarando correctamente.

Este sencillo hábito de limpieza contribuye a mantener el suelo más higiénico, uniforme y con su aspecto original durante más tiempo, reduciendo la necesidad de limpiezas profundas o intervenciones correctivas.

Uno de los errores más habituales en la limpieza de los suelos porcelánicos es utilizar más producto del necesario, pensando que así el suelo quedará más limpio. En realidad, el exceso de detergente provoca el efecto contrario: deja residuos pegajosos, cercos, marcas de pisadas y un aspecto apagado o irregular.

El porcelánico, al ser un material poco poroso, no absorbe el producto. Cuando se emplean dosis elevadas, el detergente queda depositado en la superficie y en las juntas, favoreciendo la acumulación de suciedad y haciendo que el suelo se ensucie con mayor rapidez. Con el tiempo, este residuo puede generar velos difíciles de eliminar con la limpieza doméstica habitual.

Para una limpieza eficaz, es fundamental respetar la dosificación recomendada por el fabricante y utilizar siempre un detergente neutro específico para suelos porcelánicos. Una pequeña cantidad de producto, bien diluida en agua (preferiblemente templada), es más que suficiente para eliminar la suciedad sin dejar restos.

Reducir el exceso de producto no solo mejora el aspecto del suelo, sino que facilita el aclarado, evita marcas y prolonga el buen estado del pavimento, manteniéndolo limpio, uniforme y sin residuos.

El arrastre de muebles es una de las principales causas de arañazos, marcas y desgaste prematuro en los suelos porcelánicos. Aunque este material es resistente, el contacto repetido con patas metálicas, bases rugosas o muebles sin protección puede provocar daños visibles que afectan al aspecto general del pavimento.

Estos arañazos son especialmente evidentes en suelos porcelánicos con acabado pulido o brillante, ya que la luz incide directamente sobre la superficie y resalta cualquier imperfección. En acabados mates o estructurados pueden pasar más desapercibidos, pero en superficies brillantes incluso los micro‑arañazos se perciben con mayor facilidad, dando sensación de suelo deteriorado.

Por este motivo, la prevención es clave:

  • Colocar protectores de fieltro o goma en las patas de los muebles.

  • Evitar el arrastre directo y levantar los muebles siempre que sea posible.

  • Revisar periódicamente el estado de los protectores y sustituirlos cuando se desgasten.

Cuando los arañazos ya han aparecido, es importante saber que no siempre es necesario sustituir el suelo, especialmente en acabados brillantes. En muchos casos, estos daños pueden reducirse y atenuarse mediante tratamientos específicos. Para ello utilizamos Polishing Cream y Shine Repair, productos diseñados para mejorar la uniformidad de la superficie, reducir la visibilidad de los arañazos y recuperar el aspecto original del suelo porcelánico, respetando siempre el material.

Actuar a tiempo permite prolongar la vida útil del suelo y mantener un acabado más uniforme, cuidado y estéticamente atractivo, especialmente en pavimentos pulidos o brillantes.

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Trabajos realizados en suelos porcelánicos

Resultados reales en limpieza y tratamiento profesional

Preguntas frecuentes sobre suelos porcelánicos

Resolvemos las dudas más habituales

Sí, se pueden utilizar productos de limpieza domésticos en suelos porcelánicos, siempre que no contengan ceras, abrillantadores ni componentes que creen una pátina superficial.

El suelo porcelánico tiene una absorción prácticamente nula, pero los productos con ceras o resinas dejan residuos en la superficie, formando una película que atrae la suciedad, provoca manchas visibles y puede alterar el comportamiento antideslizante del pavimento. En muchos casos, estos residuos son los responsables de que el suelo parezca sucio aunque esté recién limpiado.

Para evitar estos problemas, se recomienda utilizar limpiadores neutros específicos para porcelánico, que limpien eficazmente sin dejar restos ni alterar el acabado del suelo.

En Entresuelos recomendamos FLOOR CLEANER, un limpiador profesional apto para suelos porcelánicos, sin ceras ni componentes filmógenos, ideal para el mantenimiento habitual del pavimento.

Cuando se ha creado una pátina superficial por el uso de productos inadecuados, es importante eliminarla correctamente antes de seguir limpiando el suelo. En nuestra web explicamos en detalle cómo se forma esta pátina y cuál es el proceso adecuado para eliminarla sin dañar el porcelánico, así como los productos profesionales recomendados para solucionarlo.

Sí. En www.entresuelos.com/tienda dispones de productos profesionales específicos para la limpieza, mantenimiento y tratamiento de suelos porcelánicos, con asesoramiento especializado para cada tipo de pavimento.

En muchos casos sí. Problemas como pérdida de brillo, manchas, velos o suciedad incrustada pueden solucionarse sin necesidad de levantar ni sustituir el suelo, mediante tratamientos y técnicas profesionales adaptadas al porcelánico.

Depende del uso del suelo y del tipo de espacio. En viviendas puede ser puntual, mientras que en comercios o zonas de alto tránsito es recomendable realizar limpiezas profesionales periódicas para mantener el suelo en buen estado y evitar deterioros prematuros.

Sí. Algunos suelos porcelánicos pueden resultar resbaladizos debido al acabado superficial, al uso de ceras, abrillantadores o productos inadecuados. Existen tratamientos antideslizantes específicos que mejoran el agarre del pavimento sin necesidad de sustituirlo.

El velo cementoso es una película blanquecina, opaca o mate que aparece habitualmente tras una obra o después de la colocación del suelo porcelánico. Se produce por restos de cemento, mortero, lechadas de juntas o sales minerales que quedan adheridos a la superficie del pavimento.

Aunque puede parecer suciedad superficial, no se elimina con limpiezas convencionales. El uso de productos domésticos o desengrasantes inadecuados puede incluso fijar el residuo, provocar pérdida de brillo o dejar marcas visibles en el suelo.

La forma correcta de eliminar el velo cementoso es mediante una limpieza técnica con un producto específico, como Cement Remover, formulado para disolver restos cementosos sin dañar el porcelánico ni alterar su acabado.

Si quieres conocer en detalle cómo se elimina el velo cementoso y qué tratamiento es el más adecuado según el estado del suelo, puedes consultar nuestra solución profesional para el velo cementoso en suelos porcelánicos.

La pérdida de brillo suele estar provocada por el uso de productos inadecuados, limpiezas agresivas, restos de obra o desgaste del acabado superficial. En estos casos, un tratamiento profesional de recuperación de brillo permite devolver al suelo su aspecto original sin dañarlo.

Sí. El tratamiento antideslizante aplicado en suelos porcelánicos es permanente cuando se utiliza un producto técnico específico como Safe Floor y se aplica correctamente.

A diferencia de otros sistemas temporales, Safe Floor no crea una capa superficial que se desgaste con el uso. El tratamiento actúa directamente sobre la superficie del porcelánico, generando una micro-textura invisible que mejora el agarre de forma estable, incluso con el suelo mojado.

Una vez aplicado correctamente, no necesita reaplicaciones periódicas ni mantenimiento especial para conservar su efecto antideslizante. El pavimento mantiene su seguridad en el tiempo sin alterar su aspecto visual.

Este es el mismo tratamiento profesional que utilizamos en Entresuelos para resolver problemas de resbaladicidad en viviendas, baños, terrazas, zonas comunes y espacios públicos.

El tratamiento suaviza la microtextura del suelo porcelánico, por lo que puede reducir el índice antideslizante en superficies muy rugosas. Por este motivo, solo se aplica en pavimentos donde el exceso de fricción supone un problema y siempre tras una valoración técnica previa.

Los suelos porcelánicos pueden presentar problemas como pérdida de brillo, suciedad incrustada, velos tras la obra, manchas difíciles, superficies resbaladizas o desgaste del acabado en zonas de uso intenso. Aunque son pavimentos muy resistentes, una limpieza o tratamiento inadecuado puede afectar a su aspecto y funcionalidad.

Sí. Las manchas difíciles en suelos porcelánicos pueden eliminarse mediante productos y técnicas profesionales específicas. Es importante no utilizar remedios caseros ni productos agresivos, ya que pueden empeorar el problema o dañar el acabado del pavimento.

Sí. En la mayoría de los casos es posible recuperar el brillo del suelo porcelánico mediante tratamientos profesionales específicos, como la reparación del brillo, sin necesidad de pulir ni dañar la superficie del pavimento.